La psicóloga de Tony Soprano
En la excelente serie Los Soprano, el jefe de la mafia, Tony Soprano, sufre ataques de pánico. Para solucionar su problema, comienza a tratarse con una psicóloga, y las sesiones entre Soprano y su doctora se convierten en el eje de la serie.
La psicóloga de Soprano es un personaje de moral muy estricta: acepta al mafioso como paciente porque entiende que tiene un problema a nivel personal y que necesita solucionarlo, pero le advierte: si usted me cuenta sobre sus crímenes, voy a tener que denunciarlo. La relación que tiene Soprano con su psicóloga es un tanto confusa: ambos se sienten atraídos, incluso él cree estar enamorado de ella, pero la moral férrea de la mujer se impone a cualquier otra cosa.
En un episodio, la mujer sufre una violación. Un hombre la arrincona en el edificio donde ella trabaja y la viola, dejándola, obviamente, muy traumada. Al día siguiente, la doctora tiene sesión con Tony Soprano; él la ve rara, taciturna. La ve mal. Le pregunta si se siente bien, si le pasa algo, si la puede ayudar de algún modo. Ella duda, le agradece y le dice que no. Más tarde, en una sesión con su propio analista, la mujer dice:
-Yo sé que si le contara a Tony Soprano que me violaron, él movería cielo y tierra para encontrar al tipo. Y lo encontraría, y lo torturaría, y luego lo mataría.
El psicólogo, extrañado y un tanto espantado, le pregunta si ella va a pedirle a Tony Soprano que destruya al tipo que la violó. La mujer le contesta:
-No. Me basta con saber que puedo hacerlo.
Eso es el poder.

