17 enero, 2010

Esperando al salvador

Lo vi a la ida, en Pompeya; yo iba en el 160 y él caminaba por la calle, en cueros, mugriento, con una barba que parecía algodón mezclado con engrudo. Edad difícil de calcular, tal vez si le quitáramos la barba y la mugre y las marcas de durezas (metafóricas y no) que le cubren la piel, hallaríamos a un hombre de cuarenta años, o cincuenta, o sesenta, vaya uno a saber.
Paraba a los autos y les pedía plata; fuera cual fuera la respuesta, él gritaba “¡Soy Jesús, soy Jesús!”; supuse que viene haciendo eso desde hace mucho tiempo, porque en el grito ya no había desesperación ni dolor ni indignación ni nada.
A la vuelta seguía ahí. Habían pasado cuatro horas, pero el hombre seguía caminando por la calle, parando a los autos y gritando que es Jesús.

El choque fue tan inesperado y violento que apenas vi lo que sucedió: el auto que iba adelante de mi 160 se llevó puesta la barrera baja, y el tren se llevó puesto el auto. Los bomberos dijeron que no había nada por hacer. El conductor del auto estaba muerto.
Yo, que había bajado del 160 para perderme entre la muchedumbre a la que la curiosidad y el morbo no habían matado pero sí seducido, vi que el hombre que decía ser Jesús se había acercado también, y estaba parado al lado mío, mirando adentro del auto. Entonces lo miré fijo, por las dudas, a ver si veía en su cara una mínima señal de persona que hace un milagro (ceño fruncido por la concentración, mirada de rayos equis, no sé, algo), y un bombero de pronto exclamaba “¡Momento, no está muerto, respira!”, pero nada pasó.
La próxima vez le voy a dar una moneda.

11 Comments:

Blogger Arcángel Mirón said...

Aclaración: el 160 es una línea de colectivo.

:)

Que tengan todos una gran semana.

17/1/10 15:13  
Blogger malditas musas said...

EXCELENTE, Gilda.

No pude dejar de leerlo hasta el final. Sos una maga :)

bsos
musa

17/1/10 16:24  
Blogger Druida de noche said...

Cuando vivía en el sur solia tomar esa linea de colectivo (que muchos llamas bus). Y tambien solía verlo pasar pero nunca le di una moneda

besos
druida

17/1/10 21:11  
Blogger Perséfone said...

Seguro que el verdadero Jesús lo agradecerá, sea quien sea :)

Un abrazo.

17/1/10 21:57  
Blogger SUSANA said...

Y yo te creo. Porque si es una crónica basada en un episodio real, está contada excelente.

Y si acaso este Jesús fue parido en tu imaginación, también, porque tiene la vida que Vos le regalaste.

Y ambas posibilidades nos dejan pensando en esos misteriosos personajes a la côte d´la vida...

Besazo mi Escritoraza, y Preciosa Semana!

17/1/10 22:46  
Blogger Belén said...

Ostras, si! dale una moneda y no permitas que nadie se meta con él!

Besicos

18/1/10 04:47  
Blogger Raúl said...

Por si acaso... que más vale prevenir.

18/1/10 07:16  
Blogger Edgardo said...

A lo mejor lo sea, a lo mejor no, ¿importa? Acaso tenemos que tener a Dios o Jesús enfrente para hacer lo correcto (somos tan hijos del rigor que intentamos hacer lo correcto cuando estamos en peligro, amenazados, con el agua al cuello).

Parece que tenemos que estar en situación limite para hacer lo que deberíamos hacer siempre que es acompañar a la gente, darle una mano, ser parte de la comunidad, de la sociedad, no ser indiferente ni al dolor, ni a la soledad y mucho menos a la locura.

¿Importa si era Jesús?

Interesante relato, por Pompeya pasan cosas raras, “hoy voy a bailar a la nave del olvido”.

Un abrazo.

HologramaBlanco

18/1/10 20:42  
Blogger Pupi said...

Concuerdo con Edgardo, hay que intentar hacer siempre hacer las cosas bien, esté o no Jesús mirando.
Besos!

21/1/10 01:29  
Blogger Vértigo said...

me gusta pasar por aquí y leerte.

22/1/10 12:25  
Blogger Arcángel Mirón said...

Muchas gracias a todos, me alegra que les haya gustado.

:)

Un abrazo.

23/1/10 16:25  

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