12 marzo, 2008

Otro hombre viejo tras otras rejas

- Señorita, ¿me compra el pan?
Ana miró hacia la derecha, para ver quién le hablaba. Un viejito se hallaba parado atrás de una puerta de rejas oxidadas, con una bolsa de nylon arrugada en una mano y un billete de dos pesos en la otra. Vestía un pullover apolillado y rancio, y un pantalón con manchas de grasa indeleble. Ana sintió una tristeza corrosiva, tomó la bolsa y el dinero y le dijo que la esperara, que enseguida volvía. Ya en la panadería, pidió dos pesos de pan y le preguntó a la panadera que qué achaque tenía el viejito para no poder ni siquiera hacer sus compras. La panadera la miró con asombro.
- Sos nueva en el barrio, ¿no? El viejo ése está acusado de secuestrar y torturar personas durante los setenta. No tiene ningún achaque, no sale porque está bajo arresto domiciliario. ¿Todavía querés llevarle pan?
Ana volvió sobre sus pasos, se paró frente al viejo, y lo miró con ojos ígneos.
- Cuídese, abuelo - lo amenazó mientras le entregaba la bolsa de pan, porque Ana creía que el pan no se le niega a nadie.

44 Comments:

Blogger Hôichi said...

me recuerda que anoche vi un reportaje sobre la dictadura argentina, muy bueno. Acerca de ello hablo en susurrosrectales.blogspot.com.

besotes

12/3/08 15:43  
Blogger Carmen (LaCondiciónHumana) said...

Por un momento creí que no le iba a dar el pan... yo creo como Ana que el pan y el agua no se debe negar a nadie... otra cosa es la palabra... con el anterior viejo tras unas rejas si que me gustaría conversar...

Siempre es un placer leerte.

Besos!!!

12/3/08 16:02  
Blogger lágrimas de mar said...

también pienso que el agua y el pan no se le niega a nadie, por muy malo que sea

besos para ti

lágrimas de mar

12/3/08 16:25  
Blogger TOROSALVAJE said...

Voy a parecer un indeseable, pero yo le hubiera devuelto los dos pesos y la bolsa del pan.

En nombre de todos sus torturados.

Besos.

12/3/08 16:34  
Blogger Meiga en Alaska said...

Yo también le daría pan... no sé como reaccionaría una segunda vez, de todos modos...
Besos

12/3/08 16:42  
Blogger errante said...

no voy a comentar la historia, sólo te diré que a mí todo lo que escribes me deja K.O.: conciso, directo y siempre un final perfecto. Mi sincera enhorabuena por escribir tan bien.

12/3/08 16:58  
Blogger Sombras en el corazón said...

También creo que a nadie se le debe negar el pan; aunque no sé si estaría tan segura, si fuese algo que me afectase directamente; eso es más duro.
Son cosas que no se saben hasta que llegue el momento.

Añadí (Norte) en el post para especificar. Es una manía de nuestros medios de comunicación que nos la han pasado a todos aquí.

Un abrazo

12/3/08 17:30  
Blogger kutxi said...

Pues yo no estoy de acuerdo con Ana. Aunque reconozco que yo soy muy bruto para estas cosas y que ver a según que gente morir en la cama me da cien mil patadas.

Besos.

12/3/08 18:02  
Blogger Belén said...

No se lo que haría yo, pero Ana es muy buena... no negarle el pan es un acto diría de santidad...

besos para ella y para ti

12/3/08 19:54  
Blogger Horacio said...

Yo le enveneno el pan y después se lo doy.

12/3/08 19:54  
Blogger ¿Escritora o escribidora? said...

Ése es... un gesto... que dice mucho de Ana...

Un saludo

12/3/08 20:25  
Blogger Clarice Baricco said...

ayyyy..por un momento pensè que no le darìa nada, pues conociendo a la escritora, jajaja..ufff! Ana fue noble.

Besos preciosa.

12/3/08 20:32  
Blogger Nootka said...

ufffff
qué duro!
Supongo que mientras esté privado de su libertad hay que darle pan, no se puede negar.
¿Cómo se lo va a negar si está encerrado?

12/3/08 21:19  
Blogger Altan said...

Pero claro, vamos a ver, tú ves a un abuelete tras las rejas, y lo mismo te da uno que otro: son abueletes que no pueden salir, y si no tienes ni idea, pues le ayudas. Yo prefiero hacerlo sin tener ni idea, porque todo el mundo ha hecho cosas malas en su vida, unas perdonables y otras no, pero malas al fin y al cabo, y han afectado a alguien seguro. A cada uno se le juzga en su momento por sus actos, y no creo que sea un juicio suficientemente fuerte que yo no le lleve el pan, ni que arregle nada por no hacerlo. Pues lo haces, aunque sea demostrándole el asco que te dan sus anteriores actos, y ya tendrá tiempo de pagar con creces por ellos, porque esas cosas pasan, que el karma es muy sabio!! ;) Eso sí, si voy con prisa, ya me lo puede pedir jaja!!! Que ni de coña, vamos :p

besitos wapa
recuperaste ya la conexión en casa?

12/3/08 21:29  
Blogger el nombre... said...

Lo primero que se me ocurrió es que el pan estaba envenenado.
Con lo cual, queda perfectamente claro que la envenenada soy yo.
Ese "cuídese", me hizo run-run en la cabeza.
Mi opinión está llena de pasión (vengadora, quizá), y no sé si podría hacer lo que hizo Ana. Las heridas de la represión están todavía abiertas para mí.

Un beso. Grande.

12/3/08 23:27  
Blogger Laluz said...

Eso marca la diferencia

13/3/08 00:37  
Blogger nomesploraria said...

Un nudo en el estómago.
Conseguiste emocionarme con pocas palabras.
Por compasión no se le puede negar el pan a nadie pero comprendo a El Nombre, sí.

(tu ortografía mejora, cuida tus lecturas corasón :) :) :)

13/3/08 05:41  
Blogger Nausicaa said...

Si, eso quizas haría yo, llevarle el pan y lanzarle una mirada de hielo. Que coma y calle.

13/3/08 07:10  
Blogger Benjuí said...

La memoria es imprescindible, pero yo también me negaría a ser verdugo de nadie.

13/3/08 09:56  
Blogger Dr.MIKEL said...

Bueno, hay quien piensa que al enemigo ni agua.
En este caso y si proviene de la dictadura argentina, el pan si, pero solamente pan duro y agua para arrastrar la miga por la garganta, Y soledad mucha soledad, ni dirigirle la palabra el resto de sus dias.

13/3/08 10:24  
Blogger Arcángel Mirón said...

Ana le dio el pan, tal vez, para marcar una diferencia: ni a ese hijo de puta le negó comida.
A mí me indigna la prisión domiciliaria. Si una persona es lo suficientemente sana y apta como para cometer un crimen, también puede ir a una cárcel normal. Si, como en este caso, los crímenes los cometió cuando era más joven, sano y apto, simplemente que se joda y vaya a una cárcel común.

Apapachos a todos.

:)

13/3/08 11:30  
Blogger Las3Musas said...

Qué tema que has elegido, mi querido Arcángel.
Si Ana le hubiera negado el pan, no hubiese marcado la diferencia. La clave de la historia me parece que está en que el sadismo de estos verdugos fue aplicado hacia gente que buscaba enseñar a leer y escribir y creía en el pan para todos.

Un texto impactante, impecable como siempre cuando comprometés las tripas y nos hechizás.

abrazo
musa

13/3/08 11:41  
Anonymous salva said...

Te quedó muy bíblico.

13/3/08 14:58  
Blogger AdR said...

Sigue con la novela, sigueeeee. :)

Me encantan tus posts. Son así... no sé cómo decirlo... tan cortos y necesarios.

Besos

13/3/08 16:00  
Blogger Herman said...

Me ha encantado eso de la "tristeza corrosiva".
Un abrazo, Gilda.

13/3/08 16:14  
Blogger Chicho said...

nunca hay que ponerse a la altura de aquellos que critican o hacen daño,,,,eso es ser como ellos....

13/3/08 20:53  
Blogger El Viajero Solitario said...

Debe resultar complicado evitar comportarse como un verdugo ante un verdugo. Y meritorio.

14/3/08 06:10  
Blogger Bambu said...

Al menos Ana lo supo y escogió, peor hubiera sido hacerle el favor, marchar pensando en el pobre anciano y su extraña dolencia y no saber lo que era en realidad

14/3/08 11:21  
Blogger Gwynette said...

Eso, eso..que le den el pan en la cárcel !..yo también vi el reportaje en televisión sobre las torturas que hicieron, como los tiraban desde los aviones vivos y drogados al mar y los niños que robaron y oí las voces de las pocas víctimas que consiguieron salir con vida de la Academia..la verdad es que és un dilema muy difícil. Tendría que encontrarme cara a cara con él y mirar sus ojos..

Apapachos

14/3/08 13:43  
Blogger Aprendiza de risas said...

Tema delicado.
Pero que le pregunten a todos aquellos a los que les quitaron a sus hijos, a quienes quemaron vivos, a quienes mataron a palos, a quienes no escucharon jamás.

Esta Ana no tenía un caso cercano en su familia de maltrato y tortura. De ello estoy segura.

Besos y besos,

14/3/08 17:05  
Blogger Castigadora said...

Me parece una historia increible. A mi me enseñaron que el pan y el agua no se les niega a nadie

BEsos

14/3/08 17:49  
Blogger El Doc 9 said...

El pan, el cigarrillo y el agua, es verdad no se le niega a nadie, quien lo hace, en el barrio se lo denomina, Gorra, Ortiba, abrazo grande

14/3/08 19:34  
Blogger Luna Carmesi said...

Que se vaya a la tumba sabiendo que diferencia hay entre alguien como fue él y un ser humano.
Besos!

14/3/08 22:09  
Blogger Diego Flannery said...

...Desgraciadamente , esa gente piensa todavía, que lo que hizo fue un mandato divino. Cuanto dolor que indigna.

14/3/08 22:47  
Blogger Sureña said...

Ni siquiera a un asesino...

Yo no sé que actitud tendría realmente, son personas que me sacan de mis casillas, tú lo sabrás mejor que yo...

Besos!

15/3/08 10:01  
Blogger Joseph Cartaphilus said...

Yo que no creo en la existencia de la maldad, si que creo en los cuentos pequeñitos y tiernos como este.

El infierno debería existir para que no tuvieramos que arrepentirnos de los castigos.

No me he explicado muy bien, pero no acostumbro a borrar asi que...


Cojonudo, que diría en mi tierra

Dichosas tierras

15/3/08 11:06  
Blogger Arcángel Mirón said...

Joseph: ¿cómo es eso de que no creés en la existencia de la maldad?

Apapachos a todos.

15/3/08 14:51  
Blogger Jesus Dominguez said...

Muy bueno. Reflexivo. Perdona, pero ¿no crees que sobra la explicación final (porque Ana creía que el pan no se le niega a nadie)? (disculpa el atrevimiento)

Un saludo

Jesús

15/3/08 16:34  
Blogger El lenguaraz said...

Ana hizo bien. Recuerdo una poesía de Don Mario:

...ni una uña más allá de la justicia....
............................
...jodidos o triunfantes,
no hemos prohibido ser inmundos.


No sé nada aún de su encargo pero en cuanto hable con mi hermana le contaré. Buen post Gilda.

15/3/08 21:20  
Blogger Arcángel Mirón said...

Jesús: no es ningún atrevimiento. Puede ser que sobre, sí.

:)

Apapachos.

16/3/08 13:56  
Blogger adam said...

Gran relato.
Se supone que el viejo le pide a Ana, porque los del barrio ya no le hacen recados.
Yo tambien creo que menos privilegios y que vivan en carceles. Hay que tener un pensamiento en las victimas.
Lo que hubiera hecho yo. Seria aventurado decirlo sin que me pase.

18/3/08 14:53  
Blogger eSadElBlOg said...

yo le hubiera dado el pan, confíando en su arrepentimiento y en todo caso, no sería otro crimen contra la humanidad negarle el alimento a un ser vivo?

22/3/08 20:19  
Blogger Camille Stein said...

Acabo de descubrir este texto. Me gusta cómo en tus posts la gente entra y polemiza. Historias cortas y de largo significado. Te leo despacio pero con tiempo. No llevo mucho tiempo aquí. Pero se está cómodo...
Pan para todos. No hubiera podido negárselo al viejito. Él me hubiera negado el pan en los setenta, pero no por eso me voy a convertir en alguien parecido.
Besos.

26/3/08 19:03  
Blogger Efe said...

Blogger debería ser como Flickr: disponer de una estrellita rosa para agregar los textos ajenos a tus favoritos. De ser así, éste obtendría la estrellita ya mismo. Pero sucede que los señores de Blogger no piensan como los Señores de Flickr... así tendré que imprimir el escrito y depositarlo en mi biblioteca personal.

27/6/08 18:57  

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