23 noviembre, 2006

Cine Arte o El traje nuevo del emperador

Una de las películas francesas que vi trata de una escritora sesentona que, para inspirarse, va a pasar una temporada a la casa de fin de semana de su editor. Lo que ella no sabe es que la hija de éste también decide utilizar la casa.
Se llevan mal desde el principio. La escritora busca concentración y la chica, de innegable belleza, busca diversión. Cada noche sale y regresa al amanecer con algún hombre con el que tiene sexo (la chica aparece desnuda casi toda la película); yo miro a esos hombres y pienso que, en la vida real, sería muy improbable que esa joven eligiera a ellos y no a otros más acordes con su juventud y belleza.
Ella se enamora de uno de esos sujetos (se enamora del que viene a ser el galán de la película). Pero él se enamora de la escritora sesentona. Y no me acuerdo si la escritora sesentona se enamora del galán o de la chica. O de ambos, tal vez.
Al final, la chica lo mata y la escritora lo entierra en el jardín, me parece.
Y más al final, se descubre que la hija del editor no era esa chica, sino otra; entonces ¿quién era la intrusa?
Ahí termina.
¡Ah! El título es La piscina.

Si esta película fuera argentina, la chica, la escritora y el galán serían Luisana Lopilato, María Leal y Daniel Fanego (luego de haber bebido diez litros de ese líquido que se le pone a la ropa al plancharla) y los amantes de la chica serían Gogó Andreu, Emilio Disi y José María Listorti (y soy generosa). Si La piscina fuera argentina, sería catalogada como una de las peores películas nacionales.
Pero es francesa y en Blockbuster la podemos encontrar en la sección Cine Arte.

Hay un cuento infantil que se llama El traje nuevo del emperador y habla de un soberano vanidoso y ególatra, que gastaba el dinero del reino en vestidos exquisitos. Uno de los pillos del pueblo se hace pasar por sastre y le ofrece hacerle un traje con una tela tan exótica que es "invisible e intocable para la gente común; sólo los inteligentes pueden verla". El emperador no quiere admitir que él no puede ver ni tocar esa extraña tela. "Oh, es hermosa - dice - quiero un traje hecho con ese lienzo". Cuando el vestido está terminado, el vanidoso emperador sale al balcón del palacio para que sus súbditos lo admiren. Nadie quiere parecer tonto; todos dicen "Majestad, su nuevo traje es magnífico". Todos lo dicen, excepto un muchacho muy joven, que grita en la multitud: "Pero... ¿qué dicen? ¡El emperador está completamente desnudo!". Y ya que uno se animó, poco a poco todos admiten que no pueden ver la tela. Y el emperador tuvo que admitir que no puede ser que en su reino no haya un sólo hombre inteligente, y que lo engañaron astutamente.

Entonces pienso que es posible que películas como La piscina sean juzgadas como excelentes; pienso que los jueces no la entendieron o les pareció tan mala, al punto de resultar increíble, que les dio vergüenza decirlo en voz alta.
Pero también pienso que yo no soy experta en cine y que La piscina tal vez tiene cosas que yo no logro captar y que hay cosas que existen aunque yo no las vea ni las toque.

Y tal vez Un oso rojo sí es Comedia, como opina la gente de Blockbuster.

2 Comments:

Blogger Hôichi said...

Yo la he visto y flojita, y es que todo lo francés nos lo venden como arte, y no es oro todo lo que reluce.
Para mi gusto nada comparable a por ejmplo "Historias Mínimas" una de mis películas argentinas favoritas, y de las mejores que he visto.

besitos

24/11/06 13:20  
Blogger Arcángel Mirón said...

Esa no la vi... ya me dijeron que es muy buena...

24/11/06 15:16  

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